Este sábado, mientras Eva se retorcía las meninges para sacar los trabajos de clase adelante, decidí darme un paseo por Coruña. Quedé con un amigo de la universidad y nos fuimos a visitar la Domus, que hacía tiempo que no me dejaba caer por el lugar.
Por supuesto, gracias a la incompetencia de un funcionario que volvió a renovarme el carnet de estudiante (unos cuatro años después de haberlo dejado), pude entrar grátis. Y ya se sabe como hincha a uno hacer cosas de gratis.
¿La Domus? Como siempre, es una belleza de edificio, esas formas, esos materiales. ¿Las exposiciones? Ejem... eso de ahí que pone como tecnología puntera creo que es una calculadora Casio. Si, hace diez años los modulos serían una pasada, pero ahora se ve todo muy anticuado (si es que no está roto, directamente).
Bueno, todo no está demasiado anticuado. En un rincón, al lado de la maquina de bombeo de sangre gore tienen dos sofás, una mesa y una tele de plasma. Todo rodeado por un cordón de estos para separar los lugares a donde uno no puede entrar... y estaba cerrado.
Cerrado hasta que... "Jose, mira por ahí si viene alguien". Zas, cordón abierto, ahora nos damos una vuelta y luego entramos como si lo hubieramos encontrado así.
Pero no pudo ser, a los dos minutos, cuando estabamos a punto de cometer ese crimen contra la humanidad... se va la luz de parte de los módulos, entre ellos la de la tele de nuestro objetivo.
Así que nuestra dificil incursión en lo prohibido se queda en algo más mundano cuando vuelve la luz y pasa una chica del museo a comprobar que todo está bien, ¿podemos entrar? -preguntamos-
Mindball
Si, una mesa, dos sofás, una tele y... una bolita (que no habiamos visto)

Es un juego, ¿conocéis los tipicos juegos de lógica, de pensar? vale, es todo lo contrario. Aquí se trata de no pensar. Te sientas, te ponen una banda con detectores en la frente y te relajas. En el medio de la mesa hay una bolita que se mueve sola, cuanto más relajado esté uno hace que la bola se empuje hacia el contrario. Gana el que consiga que la bola llegue hasta el enemigo.
No hay mucho más que contar, si me conocéis sabéis que no tengo paciencia, ni soy capaz de relajarme. En un par de minutos perdí. Menos tiempo para esperar a las pocas personas que se habían reunido para mirar que hacíamos y probar ellos también. Pero perdí con la cabeza bien alta: "Maldito banquero frío y calculador" -grité a mi oponente- y después nos fuimos a tomar un café de maquina a 35 céntimos en el mirador de la Domus (quizás el descubrimiento más interesante de toda la visita).
4 apostillas:
jajajajajaja! olvidaste mencionar la extraña pareja que hacíais tu y y jose (el andrajoso y el banquero) jajajajaja. De todas maneras, tu tranqui, que si fuera de pensar, ganarías fijo. ;-)
me se de unha que a neurona que ten como non lle furrula moi ben había de gañar todas as partidas ¬¬
por certo ¿¿son a única que a primeira vez que intenta comentar saelle un erro e ten que facelo de sgunda vez??
Yaid: prefiero correr un esTupido velo sobre el tema de vestimenta
jastaspista: ¡hala! haciendo amigas...
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